“Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.”

Hebreos 10:38

El Justo Vivirá por la Fe

Queridos amigos, este versículo resume la esencia de la vida cristiana y establece una línea clara entre la fe verdadera que persevera y la falsa fe que retrocede.

El autor de Hebreos cita aquí al profeta Habacuc (Habacuc 2:4), mostrando que el principio de la fe no es nuevo, sino eterno.

La expresión “el justo vivirá por fe” es la base de toda vida cristiana, es el corazón del Evangelio.

No dice “el justo vivirá por obras”, ni “el justo vivirá por religión”, ni “el justo vivirá por méritos”.

Dice “el justo vivirá por fe.”

Esto significa, que somos justificados por fe (Romanos 5:1), vivimos por fe (Gálatas 2:20), perseveramos por fe (Colosenses 2:6–7), y morimos en fe (Hebreos 11:13). La fe no es solo el inicio de la vida cristiana, es su principio permanente.

Es necesario que comprender que el justo no es el moralmente perfecto, el justo es el que ha sido declarado justo por Dios. “El justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17

La justicia no proviene del hombre, sino de Cristo. Dios justifica al pecador que cree, imputándole la justicia de su Hijo.

“Y si retrocediere…” es una advertencia solemne y seria. Retroceder no es tropezar, no es caer en debilidad, ni es luchar con el pecado, es abandonar a Cristo. Es dar la espalda al Evangelio, apostatando.

Este es el mismo tema que Hebreos 6 y Hebreos 10 desarrollan con relación a oír la verdad, conocer la verdad y luego rechazarla. Eso no agrada a Dios.

Un creyente verdadero no puede apostatar definitivamente. Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz… y no perecerán jamás.” (Juan 10:27–28)

Pablo dijo: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará.” (Filipenses 1:6)

Hebreos mismo afirma: “Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:14)

El texto advierte a los que profesan fe, pero no la poseen verdaderamente. Tienen fe intelectual y no fe verdadera.

La fe que agrada a Dios es una fe que persevera. Hebreos 11 comienza inmediatamente después diciendo: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera…”

La fe verdadera persevera, resiste, espera, confía, permanece, mientras que la fe falsa abandona.

La seguridad de los verdaderos creyentes se ve en el siguiente versículo: “Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.” El autor escribe para fortalecer la seguridad del creyente.

En conclusión, el versículo enseña que la vida cristiana es una vida de fe, la justicia es un don recibido, la perseverancia es evidencia de salvación, la apostasía revela un corazón no regenerado.

El justo no vive por vista, ni por emociones, ni por circunstancias. Vive por fe, y esa fe no abandona a Cristo, porque fue Cristo quien la produjo. El justo vive por fe, y vive por fe hasta la eternidad.

Gracia y misericordia de nuestro Señor para ustedes.

“Es mejor decir la verdad que duele y luego sana, que la mentira que consuela y luego mata”. A.R.

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