CUANDO LAS PALABRAS DE LA FE SE QUEDAN PEQUEÑAS
«Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?»
Salmos 42:1-2 RVR1960
CUANDO EL ALMA ESTÁ ABATIDA, DIOS SIGUE CERCA
«¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.»
Salmos 42:11 RVR1960
LA PRESENCIA DE DIOS QUE SOSTIENE NUESTRA ADORACIÓN
«Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.»
Salmos 43:4 RVR1960
EL PODER DE DIOS QUE SUPERA NUESTRAS MEDIDAS
«y dijo: «Alabado sea el nombre de Dios por siempre y para siempre, porque a él pertenecen toda la sabiduría y todo el poder. Él controla el curso de los sucesos del mundo; él quita reyes y pone otros reyes. Él da sabiduría a los sabios y conocimiento a los estudiosos. Él revela cosas profundas y misteriosas y conoce lo que se oculta en la oscuridad, aunque él está rodeado de luz.»
Daniel 2:20-22 NTV
CUANDO DIOS HACE MARAVILLAS EN MEDIO DE LA INJUSTICIA
«Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; Afligiste a los pueblos, y los arrojaste. Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.»
Salmos 44:1-3 RVR1960
