“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar.”

1 Corintios 10:1 RVR

Advertencias del pasado para la Iglesia del presente

Queridos amigos, Pablo se dirige a los cristianos de Corinto, una iglesia con problemas de orgullo, división, inmoralidad sexual e idolatría. Les recuerda la historia de Israel en el Éxodo para advertirles: “Ustedes pueden tener grandes privilegios espirituales… y aun así caer.”

“Nuestros padres”: Pablo incluye a los gentiles cristianos dentro de la historia del Israel espiritual (la Iglesia).

Los privilegios que Israel tuvo fueron estar bajo la nube, que implica la presencia y guía de Dios (Éxodo 13:21-22); pasaron el mar, implica que fueron liberados sobrenaturalmente del poder de Egipto (Éxodo 14). Pero a pesar de esto, muchos murieron en el desierto por incredulidad e idolatría.

El problema en Corinto era que los creyentes decían: “Somos libres en Cristo”, “comemos de la mesa del Señor… ¿qué daño hay en participar también de fiestas paganas?”

A lo cual Pablo responde “Israel también fue bautizado, guiado por Dios, comió del maná, bebió agua sobrenatural… y aún así cayó. No repitan su error.”

Así como Israel tuvo privilegios espirituales, también hoy existen estos privilegios. Israel tuvo la nube y el mar rojo, la Iglesia actual tiene el bautismo, la Palabra y la presencia del Espíritu. Israel tuvo el maná y el agua de la roca, la Iglesia actual tiene la cena del Señor y el cuidado divino. Israel tuvo testigos de milagros, la Iglesia actual ve la obra de Dios en vidas transformadas.

Pero muchos viven confiados en lo externo (ritos, membresía, emociones religiosas), mientras su corazón está lejos de Dios.

Los “becerros de oro” del siglo XXI ya no siempre son estatuas… es todo lo que ocupa el lugar de Dios en el corazón.

Las formas más comunes de idolatría actual son el Yo mismo (ego/autonomía), que se manifiesta como “Mi verdad, mis reglas, mi felicidad primero” (2 Timoteo 3:2); el éxito y productividad, que se manifiesta como identidad basada en logros; vivir agotado para “llegar más lejos” (Mateo 16:26); dinero y cosas materiales, que se manifiestan como consumismo, deudas, ansiedad por tener más (1 Timoteo 6:10); placer y sexualidad, que se manifiestan como pornografía, relaciones sin compromiso, culto al cuerpo (Romanos 1:24-25); aprobación social que se manifiesta como vivir por likes, miedo a ser diferente (Juan 12:43); religión sin obediencia que se manifiesta como bautizados, pero sin fe; Biblia leída, pero no obedecida (Isaías 29:13); tecnología y entretenimiento que se manifiesta como adicción a pantallas, videojuegos, redes (Salmos 115:4-8)

Idolatría no es solo adorar algo malo, sino amar algo bueno más que a Dios.

El llamado final de Pablo, también válido para nosotros es que no basta con haber pasado el mar (bautismo)… hay que seguir a la nube (obediencia diaria). No basta con salir de Egipto… Egipto debe salir del corazón. Dios no solo libró a su pueblo, sino que los llamó a ser santos, dependientes y adoradores verdaderos.

Reflexionemos sobre ¿cuáles son mis “nubes” y “mares rojos”, esas evidencias de la gracia de Dios en mi vida? ¿Estoy viviendo como parte del pueblo… pero con un corazón dividido? ¿Hay ídolos modernos que compiten con la gloria de Dios en mi vida? ¿Soy parte de la multitud que vio milagros o del remanente fiel que sigue obedeciendo?

Gracia y misericordia de nuestro Señor para ustedes.

“Es mejor decir la verdad que duele y luego sana, que la mentira que consuela y luego mata”. A.R.

Más publicaciones