ROGAD AL SEÑOR DE LA MIES QUE ENVÍE OBREROS

“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”

Mateo 9:38 RVR1960

Queridos amigos, ante la necesidad de pedir o implorar por algo, primero es necesario sentir la ausencia o inexistencia de ese algo. Nosotros somos quienes rogamos y Dios es quien provee, pero, en este caso, fue Jesucristo quien identificó la necesidad de obreros para cosechar la mies.
La mies se refiere a las personas sin Dios. Jesús al ver que lo seguían multitudes, se refirió a ellas como un campo listo para la siega. Los obreros que habrían de cosechar la mies son los creyentes que se dedican a evangelizar a las personas. Jesús pidió que rogáramos para que Dios enviara evangelizadores para que muchos oyeran la Palabra y pudieran convertirse.
Existe gente lista para ser llevada a Cristo, pero esto solo sucederá, si alguien se ocupa de que escuche la Palabra; esa no solo es una forma de mostrarle el camino para llegar a Cristo, en realidad es la única manera de hacerlo.
Dios usa a sus siervos, que también son sus hijos, para extender su reino. A nosotros, los convertidos, nos queda solo rogar para que se haga su voluntad y llegue el número suficiente de obreros para que todos tengan la oportunidad de oír el Evangelio. Recordemos que la fe llega por el oír la Palabra.
La falta de obreros no depende de la indiferencia de Dios, sino de la indiferencia de los hombres para oír Su voz y obedecerla. Es por ello que debemos rogar, pues al sabernos salvos, la misericordia debe reinar en nuestros corazones y nuestro gran anhelo debe ser que otros también sean salvos.
Resulta irónico que el Señor Jesús haya hablado de falta de obreros, cuando había tantos líderes religiosos en Israel. De igual manera, en los tiempos posteriores no faltaron líderes religiosos, y en estos tiempos aunque el número de sacerdotes católicos está de bajada, el número de pastores evangélicos asciende, así como el número de líderes de los mormones o testigos de Jehová.
Durante la historia del cristianismo los líderes religiosos siempre han abundado, el problema es que se apacientan a sí mismos, como escribió el profeta Ezequiel (Ezequiel 34:2). No son pastores de las ovejas, porque no las cuidan y las tienen espiritualmente desamparadas. Hay que comprender que no es lo mismo “líderes religiosos” que “obreros llamados por el Señor”. Los segundos están comprometidos a ser obedientes al Señor a través de la fe verdadera.
¿Qué sucede cuando el clamor al Señor por más obreros es genuino? Pueden suceder dos cosas: El creyente se invita a sí mismo para que Dios lo tome en cuenta. Si la oración se realiza dentro de la iglesia, la iglesia está demostrando su apertura para que Dios pueda llamar a los miembros de la Iglesia local.
Jesucristo tuvo compasión de la gente perdida caminando por el mundo sin rumbo definido, pero con un triste final a la vista, si no llegaban a conocerlo en verdad. La gente lo veía y lo seguía por los milagros que hacía. Cada uno deseaba conseguir su milagro, pero no seguían a Cristo por fe verdadera, sino por mero interés. Algo similar ocurre en estos tiempos, la gente es supuestamente creyente por fe intelectual y los beneficios que puede recibir del Señor. Si Jesús hubiera dejado de hacer milagros la enorme mayoría habría regresado a su casa, sin ofrecerle nada al Señor.
No obstante dicha actitud, así como Jesús tuvo compasión, nosotros, los creyentes verdaderos, debemos tener misericordia de nuestro prójimo ofreciéndole la posibilidad de tener a Cristo en el corazón a través del Evangelio. Jesucristo es la única alternativa de salvación. Satanás y el mundo se ocuparán de ofrecer tentadoras alternativas, poniéndolas a disposición de las personas para que puedan elegir, pero esa es la gran mentira desde la caída de Adán y Eva.
Gracia y misericordia de nuestro Señor para ustedes.
“Es mejor decir la verdad que duele y luego sana, que la mentira que consuela y luego mata”. A.R.

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