LA REBELDÍA DE ISRAEL
Pues mi pueblo está decidido a abandonarme. Aunque me llaman el Altísimo no me honran de verdad. »Oh, Israel, ¿cómo podría abandonarte? ¿Cómo podría dejarte ir? ¿Cómo podría destruirte como a Adma o demolerte como a Zeboim? Mi corazón está desgarrado dentro de mí y mi compasión se desborda. No, no desataré mi ira feroz.…